ANÁLISIS SEMANAL DE NOTICIAS 26-11 al 01-12-12

LA HUELLA FECÁLICA EN OAXACA.

EL AURA DE SANGRE DE PEÑA.

Por fin, se va Por: Sanjuana Martínez.

LA HUELLA FECÁLICA EN OAXACA.

Se termina el sexenio de muerte de FECAL y aunque en Oaxaca no vivimos las consecuencias de la “guerra” contra el narco como se dieron en el norte, también en el sur hay un rastro de sangre.

Empezamos en septiembre del 2006 unos días después de que el Tribunal federal electoral TRIFE le diera la presidencia a Calderón vino a Oaxaca donde en plena revuelta oaxaqueña donde la APPO mandaba en el centro del estado FECAL se reunía con Ulises Ruiz en Huatulco y pactaban apoyo mutuo, impunidad y apoyo policiaco-militar para acabar con la APPO a cambio el PRI de Ulises daría el apoyo al nuevo gobierno sobre todo en la toma de protesta de aquel 1º de diciembre, a esto se le conoció como el pacto de Huatulco.

En octubre (29) llegaba la PFP (militares disfrazados de policías) y después de casi un mes de batallas callejeras y políticas la APPO era desmantelada así FECAL le cumplía a su aliado URO.

4 años l@s oaxaqueñ@s sufrimos un gobierno corrupto, déspota y asesino gracias a esa alianza, pero para los intereses de las grandes transnacionales esto no fue lo mejor.

Quedaban pendientes los más grandes proyectos eólicos, las carretas más importantes así como un sin número de mineras ya concesionadas en todo el estado que el gobierno de URO no podía garantizar por su enorme debilidad e ilegitimidad ante el pueblo.

En 2010 como parte de los acuerdos del pacto de Huatulco URO designa candidato al más gris de los aspirantes del PRI oaxaqueño con toda la intención de dejarle el camino libre al renegado amlista Gabino Cué.

FECAL obliga a Cué a negar al peje y a asumirse como un candidato dócil al gobierno federal esto gracias al padrinazgo del expriista y ahora neopanista Diodoro Carrasco padre putativo de Cué que salvo sea de paso recuperaría el poder perdido por 2 sexenios en Oaxaca.

Cué fue el hombre ideal para las grandes transnacionales ya que así como logro todo el apoyo del PAN-gobierno en una gran alianza lograba por otra tan grande con los principales “líderes” de la APPO entre ellos a la propia sección 22 la columna vertebral del movimiento social oaxaqueño.

En los últimos 2 años del fecalismo, el gabinismo avanzó en consolidación de los megaproyectos que estuvieron parados el sexenio de URO, claro todo esto gracias a los appistas aliados que resultaron bastante baratos ya que con espacios de segunda, tercera y de más bajo nivel así como de algunas diputaciones y de los clásicos programas asistenciales para el manejo a su gusto de las organizaciones “sociales” con esto se dieron por bien servidos.

Pero en Oaxaca sigue habiendo resistencia y aún hay pueblos y organizaciones independientes que no ha sido cooptadas por este gobierno aliancista y que el fecalismo no pudo derrotar.

El “libramiento Sur”, el proyecto eólico San Dionisio, y muchos proyecto mineros como el de Calpulálpam y Zaniza siguen en una férrea lucha de resistencia.

La muerte, represión y desaparición de dirigentes sociales también es parte de la huella fecálica así que la muerte y la sangre de este despreciable ente también quedará marcada en Oaxaca.


EL AURA DE SANGRE DE PEÑA.

El aura se dice que es esa luz invisible que rodea a todo ser humano pero hay quienes dicen tener el don de poder verla y que depende del tipo de persona así es el color, o sea que el aura blanca es para aquellos o aquellas que son personas de bien.

Si eso que se dice de las auras fuera cierto la de Peña Nieto sería una de color de la sangre y no solo por la sangre de Atenco sino por toda la de su partido que durante 70 años mal gobernó el país.

Hay una sensación de temor, rabia e impotencia ante la llegada de este personaje al poder, pero todo estos sentimientos tampoco es por este monigote, que por cierto, es un tipo bastante ignorante que si no fuera manejado por un maquinaria corrupta y represora este hombrecillo seria insignificante.

Pero desde el momento en el que el PRI oficialmente gana la elección brotaron los grupos priistas en todo el país a reclamar lo que piensan que es suyo y lo han hecho con toda prepotencia y soberbia como si lo hubieran ganado a la buena.

Hoy ya podemos ver en las calles, en los pueblos y en la montañas a los grupos de choque, porros y paramilitares revueltos con policías actuando con la impunidad que en el pasado les dio el poder, ya los vimos en Michoacán contra los estudiantes, los vimos en San Dionisio contra la caravana de observación y los pueblos Ikots, los vimos en la montaña de guerrero contra la Sra., Juventina y su hijo y los vimos el sábado en el Ciudad de México contra los jóvenes del 132.

Y esto es solo el comienzo de lo que será el regreso del PRI a los pinos y no es que las cosas sean peores que con el PAN sino que cuando un etapa como la de los 12 años de gobierno panista y sobre todo los 6 años de FECAL que fueron llenos de sangre la gente esperaría que las cosas cambiaran o que por lo menos fueran menos malas pero con el PRI en el poder parece que las cosas serán peores y el solo pensar en algo peor de lo que vivimos ya es algo aterrador.

Nuestra fuerza, entereza y capacidad de organización está a prueba sino hacemos algo inmediato estamos destinados a sufrir todo el peso de este aparato represor y asesino sin la más mínima posibilidad de resistir.


Por fin, se va Por: Sanjuana Martínez.

Esta semana decidimos omitir la parte que dedicamos al análisis internacional para compartir un artículo de la destacada periodista y escritora regia Sanjauana Martínez ya que nadie mejor que ella para hacer un análisis del sexenio de FECAL.

Reprimida, exiliada y amenazada de muerte durante este sexenio tiene toda la calidad moral para hablar de esto, aquí lo reproducimos textual:

Felipe Calderón se va. Llegó por la puerta de atrás y se irá por donde mismo o tal vez, podría elegir la alcantarilla de la cloaca que destapó, para escapar en las sombras del desprecio de los mexicanos. Fue uno de los peores presidentes en la historia reciente de México y será recordado como el más despiadado, indigno e indolente ante el dolor de los demás. Felipe Calderón se va. Su megalomanía no le permitió ver más allá de su autoritarismo. Se comportó como un pequeño dictador que nunca escuchó el clamor de su pueblo. Un hombre capaz de ignorar el sufrimiento de miles de familias enlutadas o afectadas por las dos violencias: la del crimen organizado y la del Estado. Felipe Calderón se va. Nos deja un país en ruinas, semi destruido y con un tejido social devastado. Un aumento de las adicciones y un incremento de la venta de drogas en las calles. Miles de jóvenes y menores de edad se enrolaron en el crimen organizado ante la falta de políticas públicas y la ausencia de oportunidades de educación y empleo. Felipe Calderón se va. Tardaremos décadas en reconstruir México. Si hace seis años había siete cárteles de la droga, Calderón nos deja más de 20 grupos fortalecidos. Si antes eran unos cuantos los muertos, al final de sexenio llegaremos a 100 mil muertos. Si antes había 600 desaparecidos, Calderón nos deja 300 mil desaparecidos según una investigación basada en un censo del INEGI. Si antes no había refugiados, ahora hay un millón y medio de desplazados por su guerra delirante y fracasada. Si antes era difícil para los migrantes cruzar por México, ahora hay 120 mil desaparecidos y miles de asesinatos de centroamericanos en la impunidad. Felipe Calderón se va. Y se va sin pagar su deuda con las víctimas de la guerra. Al contrario, se burla de las víctimas y nos deja un mausoleo ominoso construido bajo los cimientos de la impunidad. Un mausoleo edificado al lado del Campo Marte para rendir “altos honores” a los militares caídos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea que perdieron la vida en su guerra. Un total de 205 soldados y marinos que “entregaron su vida” al llamado “servicio de la patria”. Felipe Calderón se va. Y antes de partir construyó esta especie de memorial para exhibir “logros y cifras” del combate al crimen organizado durante su administración. Antes de irse, ofrece a los mexicanos la posibilidad de portar los distintos uniformes de las fuerzas armadas a través de una proyección en esta especie de monumento a la violencia. El disfraz militar es algo que le seduce. Felipe Calderón se va. Nos deja un Ejército lleno de delincuentes con 7 mil 320 denuncias contra elementos castrenses por tortura, desaparición forzada, ejecución extrajudicial y otros delitos. Un Ejército impune. Unas Fuerzas Armadas manchadas por la huella indeleble de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Felipe Calderón se va. Y el saldo de la Marina Armada de México no es mejor. Miles de delitos cometidos por los que se supone, eran los mejor preparados del país y ahora cometen delitos de tortura, desaparición, ejecución sumaria. Una Marina con delincuentes como los que supuestamente persigue. Felipe Calderón se va. Y su Secretaría de Seguridad Pública (SSP) desaparece. El hombre que manejó los destinos de México, Genaro García Luna, debe ahora responder por el destino de más de 184 mil millones de pesos que disfrutó de presupuesto. Felipe Calderón se va. Nos deja una Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que sirve para dos cosas: para la simulación y para nada; que sólo hizo 109 recomendaciones a la Sedena de las 7 mil 320 denuncias contra elementos del Ejército, es decir, un 1.5 por ciento. Una CNDH onerosa. Raúl Plascencia es tan profesional que hasta el final del sexenio se atrevió a decir que la tortura aumentó 500 por ciento durante la administración calderonista, aunque otras ONG’s aseguran que fue un 1000 por ciento. Una CNDH dependiente del Presidente en turno. Una CNDH de mentiras, cuyas recomendaciones sirven también para dos cosas. Felipe Calderón se va. El saldo de su gobierno en términos de violencia de género es devastador: ocho mil mujeres sucumbieron en las garras de su sexenio: cuatro mil feminicidios y cuatro mil desaparecidas. Se va sin aprobar la reforma al Reglamento de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, suscrita por 50 organizaciones de la sociedad civil de 20 estados, una reforma urgente y necesaria para garantizar la aplicación inmediata de la declaratoria de alerta de género que muchos gobernadores se niegan a aceptar. Felipe Calderón se va. Y se va cantando con mariachi en un exceso etílico en medio de un evento en Michoacán. Tal vez, “El perro negro” de José Alfredo Jiménez tiene muchas similitudes con su vida. Un ser dispuesto a la venganza y a las lealtades más primitivas. “Así murió el perro negro, aquel enorme guardián que quiso mucho a Gilberto y dio muerte a don Julián”. Felipe Calderón se va. Sin desproteger a sus amigos empresarios hambreadores. Nos deja un salario mínimo ínfimo con niveles de Bangladesh. Durante seis años aumentó 13 pesos. Una reforma laboral indigna aprobada gracias a la alianza del PRI-PAN sin rescatar la famosa transparencia sindical. Una reforma que inaugura un nuevo ciclo de grilletes y cadenas para los obreros y trabajadores de este país. Felipe Calderón se va. Como “Presidente del Empleo” fue un fiasco. Nos deja tres millones de desempleados y 26 millones de mexicanos en empleo informal, con 10 millones de personas ganando un salario mínimo de mil 700 pesos mensuales y el 50 por ciento de los trabajadores obteniendo sólo dos salarios mínimos. Felipe Calderón se va. Dejándonos 70 millones de pobres; 20 millones más que en el sexenio de Vicente Fox. Nos deja una economía paupérrima. Su sexenio será recordado entre los mandatos con menor crecimiento, 1.91% en promedio. Felipe Calderón se va. Y el balance es un México hundido en términos económicos: la deuda contratada por el gobierno federal, tanto en el mercado interno como en el exterior, creció 160 por ciento y pasó de un billón 985 mil 812 millones de pesos a cuatro billones 813 mil 770 millones, monto que equivale al 34 por ciento del producto interno bruto en 2011. Felipe Calderón se va. Y qué bueno que se va. Por fin terminó su delirio sangriento y destructor. Fue tan devastador su sexenio que tardaremos en recuperarnos varios años, y lo peor del caso es que el sexenio que empieza tampoco ofrece esperanza alguna de mejoría. ¿Superará Enrique Peña Nieto en cifras nefastas al sexenio de Felipe Calderón?


Desde Oaxaca.

Román Néstor Cruz Varela.

Comunicador comunitario independiente y autónomo.

E-mail: cantolibre75@gmail.com

Blog: kantolibre.wordpress.com

Búscame en Facebook como: kanto libre

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