ES POR TU BIEN…

ESTA ES LA PRIMERA ENTREGA EXTERNA DE KANTOLIBRE DEL COMPA JUAN CARLOS LICÓN OPPENHEIMER  DEL PERIÓDICO CHIHUAHUENSE “ALA SUR” Y VA COMO APOYO A UNA ALUMNA OAXAQUEÑA DE 6° GRADO DE PRIMARIA CON UN ESPÍRITU ANARQUISTA (AUNQUE ELLA NO SABE QUÉ ES ESO) QUE SE NIEGA A USAR EL HORRIBLE UNIFORME ESCOLAR Y QUE A DIARIO SE ENFRENTA A LA DIRECTORA, LOS MAESTROS Y MAESTRAS Y HASTA A SUS COMPAÑER@S PEO ELLA SIGUE FIRME EN SU REBELDÍA.joven-6Kantolibre N° 45

ES POR TU BIEN…

Por: Juan Carlos Licón Oppenheimer

 

Desde la niñez, todos hemos sido constantemente bombardeados por el “deber ser” de nuestro comportamiento en la sociedad, y una de las facetas en donde más se manifiesta este fenómeno es en la imposición de lo que podemos llamar “parámetros de imagen”.

Me refiero a los lineamientos que nos van formando de lo que es “aceptable” y del nivel de confianza que podemos esperar de la sociedad en general, con respecto de la manera en que nos vestimos, si traemos el pelo largo (hombres), si tenemos algún arete o piercing o algún tatuaje.

Acotaremos más aún este fenómeno, analizando las políticas de represión que en este sentido toma el sistema educativo en nuestro país; sistema discriminativo y represivo que atenta contra la libertad y el desarrollo integral de los estudiantes.

¿Qué es eso de andar imponiendo uniformes escolares? El Estado, al tomar esta medida, no fomenta más que niños y jóvenes autómatas que, después, harán mucho más daño a la sociedad.

La política de los uniformes desindividualiza al individuo, valga la redundancia. Desde niños nos enseñan, inconscientemente, que nuestra libertad no tiene ningún valor. Yo, como individuo pensante y “libre” no puedo ni siquiera elegir como vestirme, sino que las instituciones educativas me imponen una vestimenta predeterminada y no conformes con eso, además, en aras de las “buenas costumbres”, de la “limpieza” y la “disciplina”, se impone también la prohibición del uso de piercings, aretes y pelo largo en hombres, cabello pintado y joyería o maquillaje llamativo en mujeres.

En el periodo de secundaria y bachilleres, los estudiantes empiezan, lentamente y con cierto temor aún, a cuestionar a la autoridad. Se dan cuenta de que algo anda mal con esas medidas represivas aunque generalmente estas inquietudes se ven aún más sofocadas cuando las manifiestan, pues dichas represiones del sistema educativo son aprobadas y confirmadas por parte de sus familias (hablamos aquí de los adultos), quienes son fieles seguidores de tales medidas, ya que, con el tiempo, se han apaciguado los ideales de libertad que tuvieron en sus juventudes. Han sido viles victimas del sistema y ahora lo apoyan, o como dice Fernando Delgadillo en una de sus canciones “se convierten al final en lo que tanto protestaron”.

Así pues, nuestros niños y jóvenes no ven un panorama muy alentador: generalmente llegan a la adultez, creyendo ser libres, cuando realmente los juicios de libertad que forman, no son más que los patrones de conducta que se les han impuesto desde la infancia. Se han convertido en autómatas; eso sí, muy “bien formados y educados” y con “buenos modales”.

Considerando lo anterior, sabemos que no quedaremos ilesos frente a los argumentos conservadores. A todos nos ha tocado escuchar alguna vez por parte de nuestra familia o nuestros maestros, un ejercicio de valoración con el que según ellos se calmará este interés de libertad y dicen algo como: “así nadie te va a dar trabajo”; “¿a poco tu confiarías en un doctor con el pelo largo y tatuado?”;” tiene mucho que ver tu presentación”; “tienes que verte con seriedad”…

Lo cierto es que dicha opinión es generalizada no por la validez de sus argumentos, sino como resultado de décadas de represión educativa. En este punto, es menester explicar una teoría que se tiene al respecto; adelantándonos a las críticas extremistas conservadoras, que podrían argumentar que defendemos y somos partidarios de la anarquía; que aprobamos el hecho de que si cada quien se puede vestir como quiera, las jovencitas pueden ir vestidas como prostitutas; que no velamos por la higiene personal; que defendemos las manifestaciones deliberadas de rebeldía.

Sabemos que hay casos en los que la manifestación de esta rebeldía se hace con toda la intención de no seguir las reglas impuestas en las escuelas. Sin embargo, creemos que este fenómeno no es más que el resultado mismo de la aplicación de las políticas de represión de la imagen.

Es como una válvula de escape de la injusticia que se percibe en tales reglamentaciones y creemos también que la presencia de estas situaciones disminuiría considerablemente al derrumbar el sistema educativo injusto y violatorio de la Constitución que tiene sumido al pueblo mexicano en la ignorancia y en la sumisión.

No se cumple en nuestro país con lo que establece la Constitución en su artículo tercero, que a la letra dice: Artículo 3o. Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios–, impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior…

II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

Además:

c) Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos; La Constitución nos garantiza la libre manifestación de nuestras ideas: Artículo 6o. La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley.

El derecho a la información será garantizado por el Estado. Artículo 7o. Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquiera materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta, que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública.

Sabemos que aunque nuestra Carta Magna nos otorga la libertad de la manifestación de las ideas, en la práctica, si un alumno de secundaria o preparatoria manifiesta su inconformidad con respecto al sistema, se le da de baja de la institución, por ir en contra del “orden público”.

Exijamos una reforma educativa integral, y hagamos conciencia de que las opiniones generalizadas, no por que tengan mucho tiempo vigentes, son válidas. ¡Exijamos el respeto a nuestra libertad!

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